El Calafate

Escrito por Skapamerika. Publicado en Argentina

18 de abril de 2012  

Viento, viento y viento. 
Así es es el sur del cono sur, como ya habréis podido comprobar en nuestras grabaciones... 
Dicen que el viento vuelve loca a la gente, y podría ser, lo que es seguro es que define el carácter, y también los lugares. 
La Patagonia es nada, es pampa, son montañas y piedras, y hay muy pocos árboles que se mantengan perpendiculares al suelo.
En El Calafate, el viento ha ganado definitivamente la batalla. Es el dueño de todo, y es que cuenta con el apoyo de los glaciares circundantes, el Uppsala, el Onelli, el Agassiz y el famosérrimo Perito Moreno.
 
El 17 de abril, salimos de Puerto Natales muy temprano, como ya viene siendo costumbre.
Al poquito de Salir de Puerto Natales pasamos el doble control fronterizo, esta vez manteniendo todas nuestras viandas intactas, y llegamos hacia el mediodía a El Calafate "el pueblo escaparate", la base donde se alojan la mayoría de turistas que vinen a visitar el glaciar Perito Moreno. 
De hecho, sin haberlo buscado, nos encontramos inmersos en el circuito mochilero del sur. Compartimos hostel, paseos, visitas y compras en el super con las mismas caras, todos los días, todo el rato! Y eso que estamos en temporada baja... no puedo imaginar cómo debe ser en verano.
Por una parte es razonable, el circuito engloba lugares únicos; Tierra del Fuego, Torres del Paine, Perito Moreno... Pero para ser sinceros, tenemos ganas de perderles el ritmo al resto de turistas.
La ciudad en sí no tiene nada de especial, sólo tiendas de ropa y artesanía para turistas, bancos que funcionan veses sí, veses no, y perros abandonados, lo de siempre vamos.
Pero es salir de El Calafate y empezar a acercarse el Glaciar y madre mía! Un largo amanecer color rosa sobre el Lago Argentino y montañas nevadas sobrevoladas por enormes cóndores nos avisan de que estamos entrando en el Parque Nacional de Los Glaciares sur.
Sin embargo, nada es comparable al primer vistazo del Perito Moreno. 
Imaginaros una lengua de hielo tan grande que no se alcanza a ver el inicio, con una pared frontal de la altura de un edificio de 20 plantas, y cuya superficie está cubierta de gigantescas grietas heladas, como crestas de ola petrificadas.
La mirada se pierde en infinitos tonos de azul. El oído, atento, pendiente de los crujidos, de las rupturas, de los derrumbes.
Un enorme monstruo frío y quejoso que parece deshacerse, derretirse, desmoronarse, venir a por tí!
El Perito avanza a razón de 2 metros por día, y se considera un glaciar estable.
Además, cada cierto tiempo, avanza hasta crear un dique que lo une a tierra, cerrando el estrecho Canal de los Témpanos. Cuando el dique no soporta más la presión del agua, se derrumba ruidosamente arrastrando parte del frontal del glaciar en una especie de explosión blanca.
Desgraciadamente no fuimos testigos de tremendo espectáculo, el dique se rompió el día 4 del pasado mes de marzo. Pero los enormes témpanos, restos del derrumbe, se mantienen como ruinas de guerra frente a la pared glacial.
 
A la vuelta preparamos nuestra marcha,  creemos que El Calafate no tiene más que ofrecer, así que nos organizamos para viajar al día siguiente hacia El Chaltén.
 
 

 

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